jueves, 29 de noviembre de 2007

Descubren Asesinado

Cajita Lugubre, La Red. La madrugada del día de hoy fue encontrada en el piso la silueta de un hombre de aproximadamente algunos años de edad con lo que aparenta ser gis blanco.

El sujeto, quién respondía en vida al nombre de juanito –y que ahora ya no responde– fue brutalmente asesinado por una persona hasta el momento desconocida pero que, sin duda, está desequilibrada.

No se cuenta con información clara del móvil del crimen, aún cuando los peritos tienen ya una gran cantidad de hipótesis descabelladas que abren nuevas pistas en la investigación. Uno de ellos reflexiona que pudo tratarse de un suicidio mediante combustión interna –fenómeno poco común, pero narrado en libros tipo comic–. En cuyo caso, explica, la persona desequilibrada sería el sujeto fallecido. Otro de los peritos resalta la situación internacional y los precios del petróleo, asuntos indudablemente irrelevantes. De cualquier manera, el interés se centra en los Juegos Olímpicos de Beijín 2008, pues no han sido suficientemente publicitados en la televisión.

Se conoce que uno de los principales sospechosos es el creador del distinguido personaje; sin embargo, la investigación carece de sustento debido a que parece estar protegido por una extraña fuerza que censura toda acusación en su contra es inocente.

Hasta no encontrar nuevas claves que lleven a resolver este terrible asesinato, los personajes temen por sus vidas y declaran abiertamente su temor. Inclusive, un personaje pasajero llamado palabrotas, expresó su inconformidad: “esto es una vil [palabrota]. ¡bola de [palabrota]!”

El Nacimiento de Palabrotas

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s:
as:
brotas:
rotas:
palabrotas: ¿qué chingados?

miércoles, 28 de noviembre de 2007

La Muerte de Juanito

Para mi querido Jerr: un final incierto.

juanito: ¿quién anda ahí?
juanito: ¿hola?
juanito: ¡aaaah! ¡no! ¡no!
juanito: aaaahagñgakfajdafmewtafkma

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sábado, 24 de noviembre de 2007

Decidió adelantar

Roberto Ramírez era una persona común hasta ese día rumbo al trabajo. A las 7 de la mañana, sale de su casa, toma la ruta acostumbrada. Cruza Insurgentes y llega a Revolución para dar vuelta a la derecha rumbo el centro de la ciudad. Sin haber avanzado demasiadas cuadras, ve el Vips que ve todos los días en la esquina de no sé que calle. Se detiene en el estacionamiento, baja del coche y pide una mesa.

De forma insólita, Roberto Ramírez decide adelantar una labor intrascendental hasta ese día. En punto de las tres de la tarde, cerraba la laptop, avisaba a la secretaria y caminaba hasta otro Vips, en la calle de Durango en la Colonia Roma. Ahí pedía menú, agua del día y consomé de pollo.

Se sienta, una señorita le da los buenos días y le sugiriere algunos platillos para el desayuno. Roberto Ramírez pide menú. La señorita le dice que sólo se sirven a partir de la una. Roberto Ramírez descubre que se encuentra en un Vips, a las 7:30 de la mañana, y llegará tarde al trabajo.

Roberto Ramírez guarda silencio durante un minuto. Se pone de pie, sale del restaurante y camina tres cuadras. Entra en un edificio de oficinas, sube al cuarto piso, saluda a la secretaria, ingresa a la oficina. Abre la laptop del Ing. López Vicencio. Comienza a adelantar el trabajo que tendría que hacer esa tarde.

El Ing. López Vicencio no salió de su casa. Decidió adelantar la comida y se encuentra sentado a la mesa esperando la llegada de su esposa. No se da cuenta que llegará tarde al trabajo y contempla una ardilla que se come a los malvones de la ventana.

La Sra. de López está parada a unos pasos de la puerta de la escuela. Decidió adelantar pasar a recoger a sus hijos. Otras señoras están con ella, pero no se arma ningún bullicio. Todas miran fijamente la puerta de la entrada en espera de su apertura.

Dentro de la escuela, la maestra Clotilde decidió adelantar la hora del recreo. Está parada afuera del salón fumando cigarros, lleva cinco. Los niños no salieron a jugar, decidieron adelantar el dictado y escuchan fijamente el rumor del viento.

martes, 20 de noviembre de 2007

El Mundo Complicado

Érase una vez, en un una llanura en la lejanía de África nororiental, un pequeño hueco en la tierra donde habitaba una pequeña colonia de hormigas. La vida de las hormigas era terrible, pues siempre se preocupaban por un mal que las acechaba todo el tiempo.

Cerca de su pequeño hormiguero, vivía una espantosa araña. Cada día, sin ninguna señal de alarma, atacaba las filas de hormigas trabajadoras para comerlas una a una. Nunca sabían si regresarían con vida a casa. En todo momento, descubrían la fragilidad de su existencia, aprovechando cada instante que fuera posible.

De vez en cuando, alguna hormiga valiente decidía que pondría fin a tan terrible mal y se preparaba para enfrentar a la araña. Cargaban con las mejores armas o grandes armaduras. Se hablaba de hazañas increíbles. Contaban de una hormiga tan valiente que, aún partida en dos por las tenazas de la araña, siguió sacudiendo la espada en el aire hasta desangrarse. Recordaban a otra que decidió empaparse en el veneno más terrible para sacrificarse a las fauces del animal, sin embargo, falleció espontáneamente mientras se rociaba con DDT.

Cada cuando, una nueva ocurrencia sonaba en la comunidad. “¡15 hormigas soldado la venceremos!” “Usaré una poderosa máquina que escupa bolas de fuego.” “Será un maleficio terrible, 15 patas de ciempiés, 1 aguijón de abeja y cuatro alas de libélula.” Las hormigas se unían y vitoreaban ocurrencia tras ocurrencia.

Como siempre sucede, un día, tuvieron éxito. Bueno, no precisamente mataron a la araña, pero sí acabaron con el problema. Sir Jorge II del Valle de los Escamoles inventó un método con el cuál era posible cultivar hongos dentro del hormiguero. Salir dejó de tener importancia cuando las reservas de hongos fueron suficientes. El agujero se fue tapando por el aire hasta volverse imperceptible.

Con el tiempo, las grandes hazañas comenzaron a crecer y las valientes hormigas adquirieron cualidades sobrenaturales. De pronto, las historias fueron tan grandes, tan fantásticas, que ya nadie las creyó; se dejaron de contar y se olvidaron todas. Y con ellas, se olvidó la araña.

Ya sin preocupaciones, decidieron arreglar el hormiguero. Crecieron los pasadizos y los conectaron a una multitud de cámaras que poco a poco fueron habitando. La Reina obtuvo una cámara más grande y pronto comenzaron a tallar figuras en sus paredes. Cuando el resto de las hormigas vieron el resultado, decidieron hacer lo mismo con sus cámaras. Todo el hormiguero se transformó en un mundo para hormigas. Nada demasiado grande, nada demasiado chico. Los sembradíos de hongos perfectamente alineados, las ocasionales raíces de una planta de la superficie manipuladas perfectamente para embellecer el paisaje y las cámaras de cada hormiga con puertas de tamaños excelentes.

De pronto, así como se olvidaron de la araña, se olvidaron de su propia fragilidad. Sintieron que todo lo podían y vivieron un mundo de hormigas para hormigas. Y así, también de pronto, comenzaron a desconfiar unas de otras. Dejaron de salir de sus cámaras. Reforzaron sus puertas y permanecieron escondidas mucho tiempo.

Al principio, inventaron rituales para conocer a otras hormigas. Símbolos, señales, procedimientos. Todo para no caer con alguna hormiga malvada. Largas entrevistas, palabras no dichas, investigaciones profundas, códigos secretos. No bastó.

Las conversaciones avanzaron por su inevitable camino. “Le gustó mucho mi cámara”, dijo una a otra, “ha de querer quedársela”. “Quiso invitarme desde el primer momento, es un patán”, se escuchaba en la plática de tres hormigas. Y más cerca que lejos, otra hormiga se dijo a si misma, “Se reían a carcajadas, seguro era de mí”.

No pudo pasar mucho tiempo antes de que se quedaran solas. Unas hormigas abusaron los rituales. Usaron los mismos códigos y las mismas palabras con distintos significados. Las otras desconfiaron más. “Mejor arreglar los relieves de mi cámara que salir de aquí”.

Olvidaron a la araña, olvidaron la fragilidad de su existencia, dejaron de preocuparse y se olvidaron de si mismas. Una a una, las cámaras se fueron convirtiendo en bóvedas mortuorias. Una a una, desaparecieron todas las hormigas. Una a una, la colonia se acabó.

lunes, 12 de noviembre de 2007

Camino

Miro sobre mi hombro.

Paso a paso,
Cada vez más largo,
En el horizonte, huellas.
Descansan sobre excremento
O en rojas alfombras
aguardan
Comen mis pies.

Levanto la vista,
Frunzo las cejas,
Cierro los ojos poco,
Veo la oscuridad de la luz.

Un paso, otro paso.
Dos pasos, tres pasos.

¿Un precipicio?
¿El camino dorado?
Sólo al mirar atrás,
Después
.

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Cinco pasos para corregir un discurso

Como un gran número de personas ha llegado aquí buscando "Pasos para escribir un discurso", decidí escribirlos con seriedad en otro blog: http://politicapractica.blogspot.com.

Cinco pasos para corregir un discurso bien hecho y demostrar que se es un total inepto:

  1. Descubra que existen múltiples palabras intencionalmente repetidas para dar énfasis a las ideas. Elimine cada una con un sinónimo extraño y desconocido; si consigue además que el resultado sea cacofónico, ganará más puntos.

  1. Sugiera que se incluyan frases irrelevantes y justifique que son de “importancia Nacional”, por lo que no pueden quedarse afuera.

  1. Agregue una gran cantidad de cifras inconexas para estimular los ronquidos de los presentes.

  1. Remarque la ineludible necesidad de resaltar los defectos más notables de la audiencia.

  1. Concluya todo lo anterior en no menos de 24 horas para discursos de tres páginas o menos (obviamente, evite realizar cualquier otra actividad durante ese periodo).